En septiembre de 2024, un edificio abandonado por 20 años empezó una segunda vida. Durante los siguientes diez meses nuestro equipo lo remodeló piso por piso; iba 85% completo cuando se detuvieron las operaciones.
Abrieron dos programas acreditados: Barbería y Cosmetología, y Asistente de Enfermería. Veintidós estudiantes vivían ahí mismo con apoyo integral. Al campamento de afuera no lo corrieron. Lo invitaron a entrar.
La comunidad invirtió $1.2M en remodelaciones bajo un acuerdo para comprar el edificio a fin de año. El contrato inicial decía que no había nada malo con el suelo. Durante el refinanciamiento nos enteramos de lo contrario: el suelo necesita unos $600–800K de limpieza, y ningún banco iba a refinanciar sin eso.
Nuestra inversión y la transformación del barrio subieron el avalúo de la propiedad a $3.2M. En lugar de limpiar el suelo, el casero ejecutó la hipoteca y se vendió el edificio a sí mismo por $300K. Ya hay compradores con dinero en efectivo formados. Veintidós estudiantes perdieron su vivienda.